Creta, el marco de la creatividad. Agreco de Grecotel

Creta posee todos los elementos necesarios para ser un gran destino turístico. Esta isla  combina una interesante historia, siendo el lugar de asentamiento de la civilización minoica y parte de la Grecia clásica, es también escenario de alguno de sus mitos. Es además un enclave con naturaleza envidiable. Por si no fuera suficiente con sus playas de aguas transparentes y arena dorada, Creta además tiene en su territorio una de las gargantas más grandes de Europa y que ostenta el título de Patrimonio de la Humanidad, la garganta de Samaria. Asimismo posee productos propios de calidad como vinos, la miel y el aceite, que siguen cocinando de forma similar a como se hacía en la época minoica. Esto, a bote pronto, es estar en posesión de un patrimonio gastronómico milenario.

Ya que una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo una foto de la Bahía y la Laguna de Balos, uno de los lugares más emblemáticos de esta isla griega.

Pues por si fuera poco atractiva como destino, ya de entrada, los cretenses se han puesto las pilas para asegurar su posición y han decidido modernizarse desarrollando, además, oferta turística creativa.

La iniciativa en este caso parece partir más del sector privado, o, al menos, así son los ejemplos que he encontrado.

El primer ejemplo es el de Grecotel, primera cadena de hoteles en Grecia, que a través de su establecimiento Agreco ha creado un producto creativo ofreciendo varias actividades relacionadas con el agroturismo. Esto es que el alojamiento simula la vida y la estética de una granja tradicional cretense y, además, permite a sus huéspedes la posibilidad de participar en las actividades cotidianas de la misma, por ejemplo, mediante la elaboración de productos gastronómicos. Este tipo de iniciativa es muy adecuada para las zonas rurales, cuyos recursos están muy vinculados a las labores de labranza. Es una idea interesante, pero relativamente fácil de reproducir en otros destinos y por otros operadores. De hecho, lleva tiempo encima de la mesa por ser una oportunidad para unir en un mismo producto turístico al sector primario y al terciario y poner en valor el turismo gastronómico, tan de moda hoy en día.

Pese a todo, los productos de Creta, su gastronomía, su forma de vida y su paisaje son únicos, así que aún en el caso de que la idea sea aplicable a otros destinos, la identidad cretense será intransferible.