Un producto turístico creativo y sano… las artes marciales chinas

China se ha puesto muy de moda en la última década como destino turístico. Hace años la OMT (Organización Mundial del Turismo) vaticinaba que el gigante asiático sería el primer destino mundial para el 2010 y el primer emisor para el 2020. Lo del 2010 no se cumplió, aunque estuvo cerca, se quedó en tercera posición desplazando a España a la cuarta.

Fotografía de Daniel Rueger

 

Y es lógico que China se haya convertido en uno de los países más atractivos para el turismo, ya que cuenta con recursos suficientes para hacer frente a cualquier tipo de demanda. Y como no, resulta que tienen un producto muy, pero que muy interesante para el turista creativo.

Ninguna iniciativa receptiva de China  forma parte, de momento, de la Red Internacional para la Promoción de Turismo Creativo. No obstante, cuenta con un producto ya desarrollado de este tipo.

Fotografía de Daniel Rueger

Éste no es otro que las artes marciales. En China son un reflejo de la filosofía clásica del país y se han ido adaptando con los años a las necesidades y los cambios de la sociedad. De su uso defensivo se pasó a su utilización como espectáculo en los tiempos de paz y, hoy en día, forman parte de los atractivos turísticos, no sólo a nivel exhibición, sino como actividad a practicar en destino.

Es en ese último formato en el que se transforman en un producto turístico creativo, con cada vez más adeptos. Tradicionalmente esa práctica se limitaba a maestros de kung fu, que pasaban meses en Shaolin mejorando su técnica. Hoy en día, los operadores ofrecen la posibilidad de realizar vacaciones temáticas, en Shaolin y en otros puntos del país, en torno al Kung fu y al Tai chi, en todas sus variantes o la posibilidad de participar en talleres de estas artes marciales.

Con un creciente número de practicantes de las disciplinas marciales y de relajación orientales en el mundo occidental, las artes defensivas chinas presentan verdaderas cualidades para convertirse en un producto turístico de bandera.

Dejando de lado el riesgo que esto puede suponer para Shaolin, donde habría que plantearse introducir la capacidad de carga en su planificación, con una correcta gestión, las artes marciales son un potencial recurso para el turismo creativo por varias razones. En primer lugar, la práctica de artes marciales permite su desarrollo al aire libre (por experiencia propia, es muchísimo más gratificante) y el disfrute de la naturaleza en conexión con ella. Mediante las artes marciales, con un buen instructor, el turista conocerá parte de la historia de las mismas y de su relación con la de China y se involucrará con la tradición y la cultura del país, en una práctica muy habitual entre sus habitantes. De hecho, el Tai Chi es deporte nacional y ha sido fomentado por el gobierno por ser muy saludable. Se trata de una actividad artística, cuya principal herramienta es el cuerpo, pero que requiere de una gran concentración y precisión en los movimientos. Además, existe un aprendizaje por parte del turista.

Y por último, las artes marciales ofrecen un valor añadido al turista y es que combinan el equilibrio de la mente y el cuerpo. No enseñarán al turista sólo acerca de la cultura, sino que le harán disfrutar de una experiencia muy saludable y de la que saldrá muy relajado… ¿Hay muchos productos que ofrezcan tantas ventajas?

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