La creatividad es un gran recurso turístico

Es indiscutible que la creatividad tiene un peso muy importante en el sector turístico, pero por si aún caben dudas os diré que, además, el simple concepto de creatividad es un potente atractivo. No es ninguna casualidad que las “ciudades creativas” sean los principales receptores del mundo. De hecho, cuando uno piensa en los motivos que lo llevan a estos destinos, coinciden, en una gran medida, con las características que estas ciudades reúnen.

Para hacer más claro este punto, propongo que consideremos algunas de las características de las ciudades creativas y su relación con el turismo

  1. Las ciudades creativas cuentan con una oferta de ocio muy variada (bares, restaurantes, museos, galerías, exposiciones, teatros, conciertos, espectáculos, deportes, discotecas). Son ciudades diseñadas para el entretenimiento y, si no me equivoco, uno busca entretenerse cuando viaja.
  2. Son ciudades que se orientan a los servicios y por tanto, tienen infraestructuras para soportar el turismo: hoteles, medios de transporte urbano e interurbano. Y últimamente, quien más y quien menos cuenta con un aeropuerto en el que operan compañías de bajo coste.
  3. Se trata de ciudades en la que los negocios tienen una gran presencia. De hecho, esa imagen de entorno creativo es una herramienta para atraer el talento, y de nuevo, aumentar la competitividad. Ese dinamismo es una imagen que gusta al turismo. Pensad en cuántas fotografías con efecto de barrido de destinos urbanos nos han cautivado.

    Matthias Rhomberg, en flickr

  4. Tienen edificios modernos combinados con edificios históricos. Eso otorga al destino una imagen de innovación y tradición irresistible para el turismo. De paso, se hace patente que la creatividad no es sólo artística, sino que va asociada al diseño de la ciudad.
  5. Son ciudades que suelen contar con un alto porcentaje de población inmigrante. Este hecho ofrece cosmopolitismo, multiculturalidad y explica que quizás uno no pueda encontrar mucho de la cultura del destino. Pero aun así, esa fusión es precisamente lo atractivo en estos destinos.
  6. En general cuentan con distritos bohemios. Pueden ser bohemios por la concentración de artistas, la presencia de mercadillos, por ser considerados liberales y tolerantes o por la suma de todos los anteriores. Y esto también es un gran atractivo para el turista.

Weesen, en flickr

Es evidente que las ciudades creativas son atractivas para los viajes aunque, en algunos casos tengo la sensación de que la competición por esa creatividad alcanza los sinsentidos y me cuesta ver qué puede tener de positivo contar con ciudades que comparten características creativas en detrimento de su carácter único.

La creatividad en las ciudades debería buscarse con estrategias acordes a la propia personalidad del destino.  Atraer el talento y buscar la competitividad es necesario, pero me da la impresión de que en ocasiones, se ve como única herramienta para ello el abandono de quién se es. Por desgracia, o por suerte, no todas las ciudades pueden ser Londres o Nueva York, pero es que tampoco deberían intentar serlo.

La creatividad, la ingeniería y el turismo se unieron para construir los Parques de Atracciones.

Esta es una de esas historias que me encantan. En general me gustan mucho las curiosidades, pero cuando confluyen en una misma anécdota el turismo y la ingeniería (siendo ésta utilizada como herramienta  por aquel) me da una especie de júbilo indescriptible. Será el complejo propio de los turistólogos, pero cuando la ingeniería se pone al servicio del turismo, de pronto siento que un ingeniero y yo nos podemos tratar de tú a tú.

El caso de los parques de atracciones no es otro que ese. Se trata de un modelo donde la ingeniería desarrolla innovaciones tecnológicas y las brinda al mundo del ocio, el entretenimiento y el turismo. La creatividad en este capítulo se encuentra en la búsqueda y obtención de un nuevo entretenimiento y en el diseño de los instrumentos que lo compondrán, ergo creatividad turística y creatividad ingeniera.

El auge de los parques de atracciones se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. Aunque hay algún ejemplo anterior, como el de Bakken, en Copenhague, que sigue abierto y es del año 1583, el gran desarrollo de los parques de atracciones sería consecuencia de dos causas básicas: acceso de las clases trabajadoras al turismo y evolución tecnológica.

Por lo tanto, consideraremos que el predecesor de lo que vendría después sería el Tivoli,  también en Copenhague, que es a fecha de hoy el segundo parque temático más visitado de Europa y que dice la leyenda, que se construyó para mantener al pueblo entretenido y alejado de la política.

Pero donde el parque de atracciones tuvo mayor impacto fue en Reino Unido y en los Estados Unidos. Ambos países atravesaban temporadas de bonanza económica y gran desarrollo tecnológico. Con la Revolución Industrial fueron apareciendo las vacaciones pagadas y de acceso a las clases más bajas, el auge del ferrocarril y la mecanización de muchas actividades.

Esa mecanización también se aplicó a los destinos. En aquel entonces el mar había empezado a tomar fuerza como destino turístico de moda y lo que vino después lo llenaría de sonido, luces y atracciones pensadas para el disfrute de las clases trabajadoras.

entertainmentdesigner.com

Para adaptarse a esa nueva tendencia del turismo, los destinos se dotaron de muelles (piers), donde habría orquestas, casinos y hoteles. Y poco a poco se fueron llenando también de otra serie de infraestructuras para el ocio aprovechando los adelantos de la época como el carrusel de plataforma y propulsado con vapor de mediados del siglo XIX, la primera montaña rusa del año 1884 llamada Switchback Railway y la primera noria de 1893. Ese es el nacimiento verdadero de los parques de atracciones como los entendemos hoy.

En los años que siguieron atravesaron una época de esplendor y aparecieron en los destinos más populares de aquel entonces. Quedarían para el recuerdo el Luna Park de Brighton en Reino Unido y el Luna Park de Coney Island en Estados Unidos, aunque ni mucho menos serían los únicos.