La creatividad turística de Disney: los parques temáticos.

En la mayoría de las ocasiones, la creatividad no transforma el mundo de una manera que rompe con todo lo anterior, sino que toma un concepto, estudia las herramientas y lo readapta para desarrollar algo un tanto diferente a lo que había con anterioridad. Esta es la base de la creatividad, encontrar nuevas formas de hacer para adecuarse a los cambios en todas y cada una de las industrias, también en turismo. Y en este campo, hay muchísimos ejemplos que lo demuestran.

El otro día comentábamos como nacieron los parques de atracciones y cómo en los primeros años del siglo XX aparecieron en las localidades turísticas de la época. Como todas las modas, turísticas o no, tuvieron su nacimiento, su auge y su declive. Así que tras los felices años 20, la llegada de la crisis del 29 y la posterior Guerra Mundial, el ocio quedaría de lado ante la necesidad de la supervivencia.

Una vez terminado este triste episodio y de vuelta a una etapa de esplendor económico, los parques de atracciones sufren un renacer, que, sin embargo, sólo duraría hasta los 50. Parecía que el antiguo modelo de parque de atracciones ya no era tan atractivo.

Y en ese momento entra en esta singular historia Walt Disney, uno de los hombres más creativos de su tiempo. Este genio puso cara, voz y gestualidad a los personajes de los cuentos clásicos a través de la animación cinematográfica. Pero Walt Disney no dejó su ingenio creativo en la industria del cine, a la que revolucionó en 1937 con Blancanieves y los siete enanitos, sino que marcaría también un punto y aparte en el mundo del turismo, el ocio y el entretenimiento, construyendo el primer parque temático de la historia.

La idea le rondaba en la cabeza desde los años 40, y, lo que en un principio se concebía como un parque destinado a divertir a sus empleados con sus familias, pronto se convertiría en un modelo de negocio que hoy ha demostrado sobradamente su capacidad.

Disney había observado en los parques de atracciones que no eran lugares que destacasen ni por su higiene ni por su especialización, donde los niños se divertían, los padres no encontraban qué hacer. El servicio era muy estándar y las atracciones siempre eran las mismas.

Así que poco a poco se fue fraguando la idea de acercar sus personajes a esas familias en una experiencia en la que pudieran interactuar con los mismos y aprender de y con ellos. Suena a un temprano producto de turismo creativo, ¿no? Paso a paso desarrolló la idea de que debía entrar en el mundo de las atracciones, pero de una manera un poco distinta. Necesitaría dividir el terreno en diferentes áreas con ejes temáticos para que las atracciones de unas no molestaran a las otras y debía introducir el aprendizaje en el modelo.

El resultado fue un parque que combinaba perfectamente en su recinto el pasado, el presente y el futuro del mundo estadounidense con un espacio dedicado a la aventura en la selva y la jungla y una parcela para la fantasía de las películas de Disney. El parque abrió sus puertas el 18 de junio de 1955 y en septiembre de ese mismo año habría logrado 1 millón de visitas.

Poco a poco, Disneyland se convertiría en un Resort Sería copiado como modelo por otras empresas como Warner Bross y exportado a Florida, Tokio y Paris. El ejemplo de Florida , Magic Kingdom, llegaría a recibir casi 17 millones de visitas anuales. Para que os hagáis una idea de la cifra, os diré que Londres, primer destino urbano del mundo en 2008, recibió en ese año menos de 16 millones.

Es decir, los parques temáticos de Disney son de los principales destinos del mundo y son de los pocos, por no decir únicos, ejemplos en los que el parque se convierte en el destino propio del viaje turístico y no una visita más dentro del mismo.

Walt Disney fue, no sólo un hombre creativo, sino un auténtico genio de los negocios que supo combinar la creatividad del cuento, del cine, de la ingeniería y del turismo en una experiencia única y participativa en la que nos devuelve a nuestra infancia y al mundo de fantasía, en un producto eminentemente creativo, sólido, con gran resistencia a las modas y capaz de mantenerse entre los destinos preferidos  del mundo después de 50 años.

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La aviación comercial: una de las grandes creativas del siglo XX. El origen de los CRS y su evolución hacia el GDS.

De nuevo me gustaría dedicar un pequeño capítulo a esa gran creativa que fue la aviación civil de mediados del siglo XX, porque su historia no terminó con Magnetronic Reservisor. De hecho, como ya adelanté, ese hombre creativo llamado C.R. Smith, presidente de la American Airlines, ya estaba, para los primeros años  de la década de los 50 pensando en un sistema mucho más complejo y el azar estuvo de su parte.

Así que, según cuenta la leyenda, en 1953 quiso la casualidad que C.R. Smith coincidiese en un vuelo (no podía ser en otro sitio) con Blair Smith, representante comercial de IBM. Pues lo que empezó siendo una conversación banal acerca de su común apellido, terminó convirtiéndose en una reunión de negocios en la que se trató de los problemas con las reservas de American Airlines y las posibles soluciones que IBM podría aportar, utilizando la tecnología aplicada para un proyecto de defensa en común con las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos.

Como resultado de este encuentro, un equipo de ingenieros de IBM se unió a los agentes de reservas de American Airlines, detectando las necesidades del día a día y aportando soluciones, trabajando en un proyecto que costaría alrededor de 40 millones de dólares. Se firmaría un acuerdo formal en 1957, y, en 1960, se instalaría el primer software de gestión de reservas de vuelos integral. Aplicando mejoras en ese sistema, en el año 1964 sería capaz de encargarse de todos los procesos de una reserva y tendría la capacidad de gestionar 83.000 llamadas telefónicas. Este sistema se llamaría SABRE y sería el primer CRS (Central Reservation System) de la historia del turismo, que no el único. De hecho, en las décadas de los 60, los 70 y los 80 aparecieron competidores en todo el mundo.

SABRE, siendo el primero, se comercializó en los 70 y se implantó en agencias de viajes, por primera vez en el año 76. Aunque en este caso, no fue pionero, sino que lo fue Apollo. Fue actualizándose y manteniéndose puntero introduciendo un buscador de las mejores tarifas e incluyendo reservas de hoteles y alquiler de coches, aunque para esto aún quedaría algún tiempo. Sin embargo, es importante porque fue el paso de CRS a GDS (Global Distribution System).

Poco a poco, los grandes grupos de compañías aéreas se hicieron con el mayor volumen de mercado y desaparecieron los GDS menos potentes, quedando tres o cuatro (según que fuentes): SABRE, Amadeus, Galileo y Worldsplan. Y estos fueron desvinculándose de las aerolíneas para funcionar como consultoras tecnológicas y distribuidoras.

Este video de Everbread (perdón por la publicidad y porque esta en inglés) me parece que da una explicación muy entretenida y simpática sobre el asunto:

HISTORY OF FLIGHT SEARCH: 1950s – 1990s from Everbread on Vimeo.

Ofreciendo una manera de hacer muchísimo más eficiente el trabajo de las agencias de viaje, como la combinación de varias opciones de vuelos y servicios extra, se creó una gran dependencia de las mismas a estos sistemas de distribución, que, a su vez, les cobraban por el uso de su tecnología, además de la comisión por reserva…

Lo que empezó como una solución creativa a los problemas de una industria, derivó en un negocio muy lucrativo con gran capacidad de readaptación y fuerza en el mercado… es decir, la creatividad tecnológica acabó en una gran creatividad empresarial y, al final, en un negocio multimillonario.

Aunque, por supuesto, se vería afectada por la aparición de internet… pero eso es otra historia de creatividad aplicada al turismo.