Creta: el marco de la creatividad. “La Crete Autrement”

Hace una semana hablábamos de cómo Grecotel había desarrollado su producto de turismo creativo en la isla de Creta. Hoy, de nuevo, me gustaría contaros sobre otra iniciativa creativa en esta isla. Parece que en Creta tienen las cosas muy claras en cuanto a las posibilidades de este tipo de turismo.

De nuevo, la idea viene del sector privado, de la mano de La Crete Autrement, que en castellano quiere decir: Creta de otra manera. El nombre de esta agencia de viajes receptiva ya nos da pistas de que su actividad en el mundo de los viajes es un poco diferente a lo que estamos acostumbrados.

Y es que, los de La Crete Autrement han centrado su esfuerzo en crear una red de colaboración con pequeños agentes locales para ofrecer a sus turistas un producto distinto. ¿En qué consiste su oferta? Resulta que es  tan amplia como variada. Se encuentran actividades para primavera, para otoño, para grupos, para individuales, para empresas y para  centros educativos, con posibilidades de prácticas profesionales e inmersiones lingüísticas, siempre en un entorno cretense.

En los productos y actividades no falta creatividad. Uno puede descubrir, de forma participativa, desde la gastronomía de Creta hasta la tradicional alfarería de Margarites, que es la heredera de la cerámica minoica. La creatividad de los productos de esta agencia de viajes se hace patente no sólo en su fondo y en las actividades que se ofrecen, sino en la propia forma de las mismas. Es decir, en su configuración. Me parece especialmente original la propuesta de aprender sobre la mitología a través de una aventura en Rally a lo largo de la isla.

Además, y lo que hace singularmente bonita esta iniciativa es la inclusión de un número de pequeños empresarios de la zona en la puesta en valor del patrimonio, la cultura y la idiosincrasia de Creta.

Los principios que han aplicado desde la Crete Autrement para su actividad no son sólo los pilares del turismo creativo, sino los retos a los que la comunidad internacional debe hacer frente en materia turística. Ésta es una excelente muestra de cómo configurar una oferta atractiva para el cliente y justa para la población y el territorio.

Así que si la originalidad del proyecto es atractiva, a mí, además, me conquista a nivel técnico, ya que aplica los valores de un reparto de los beneficios justo, cooperación entre los agentes locales, calidad, respeto a la tradición y sostenibilidad.

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Rizando el rizo: creatividad y soltería se casan en un producto gastronómico

¿Y cómo hacer un producto creativo aún más atractivo? Pues me parece una buena idea la que han tenido en la Fundación Dionisio Duque de Segovia.

Esta institución la formaron los herederos de Dionisio Duque, Maestro Asador de Segovia, en 2005. El hostelero fue dueño del primer mesón en la ciudad, que se inauguró en 1895, el Casa Duque. Este restaurante, cuya especialidad es el asado (de cochinillo y de cordero), ha ido traspasando sus recetas y saber hacer de padres a hijos hasta la actualidad.

El negocio fue diversificando su oferta, combinando recetas tradicionales con otras más nuevas, pero siempre con productos de la tierra. También se adquirieron nuevos lugares para prestar sus servicios. Éstos, no fueron locales cualquiera, sino edificios históricos de la ciudad castellana, el Palacio de la Floresta, la Casa Curato de Santa Columba y la Neira. Asimismo, en 1962, se compró una finca, cuya finalidad primera sería la crianza y  el cultivo de los productos a cocinar, pero que hoy en día funciona como la casa rural La Finca del Duque.

La Fundación viene desarrollando actividades divididas en cuatro líneas de actuación: colaborar con la tradición y la cultura segoviana, impulsar la labor social, la investigación culinaria y la mejora de la calidad.

Esas líneas están muy relacionadas con el sector turístico. De hecho, una de las actividades programadas para mayo de 2012, es la organización de la mesa redonda: “Economía y Turismo. Una visión actual”. Y otra de las que se viene realizando desde 2006 son los premios Fundación Dionisio que reconocen el trabajo en gastronomía e innovación turística a personas e instituciones.

Pero lo que me ha llamado la atención de la propuesta de esta Fundación es el “Curso de Cocina para Singles”, que tendrá lugar en abril y cuyo objetivo es acercar la cocina tradicional a aquellos que parecen acercarse menos a los fogones. La razón por la que esta idea me parece que da en la diana es que ha desarrollado un producto creativo en el segmento más sensible a la creatividad de cualquier tipo. El single es una persona que quiere participar, quiere formar parte de algo y se identifica con algunas actividades concretas. Y, como vive para sí mismo, se puede permitir ciertos lujos. Para más inri, con este producto, le ofrecen lo que echa más de menos en su vida de soltero independiente, la cocina de mamá, y le enseñan a prepararla en formato individual. Todo esto haciendo una apuesta por los sabores e ingredientes propios y en una localidad declarada Patrimonio de la Humanidad. Productos como éste son, en mi opinión, muy difíciles de mejorar.

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Creta, el marco de la creatividad. Agreco de Grecotel

Creta posee todos los elementos necesarios para ser un gran destino turístico. Esta isla  combina una interesante historia, siendo el lugar de asentamiento de la civilización minoica y parte de la Grecia clásica, es también escenario de alguno de sus mitos. Es además un enclave con naturaleza envidiable. Por si no fuera suficiente con sus playas de aguas transparentes y arena dorada, Creta además tiene en su territorio una de las gargantas más grandes de Europa y que ostenta el título de Patrimonio de la Humanidad, la garganta de Samaria. Asimismo posee productos propios de calidad como vinos, la miel y el aceite, que siguen cocinando de forma similar a como se hacía en la época minoica. Esto, a bote pronto, es estar en posesión de un patrimonio gastronómico milenario.

Ya que una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo una foto de la Bahía y la Laguna de Balos, uno de los lugares más emblemáticos de esta isla griega.

Pues por si fuera poco atractiva como destino, ya de entrada, los cretenses se han puesto las pilas para asegurar su posición y han decidido modernizarse desarrollando, además, oferta turística creativa.

La iniciativa en este caso parece partir más del sector privado, o, al menos, así son los ejemplos que he encontrado.

El primer ejemplo es el de Grecotel, primera cadena de hoteles en Grecia, que a través de su establecimiento Agreco ha creado un producto creativo ofreciendo varias actividades relacionadas con el agroturismo. Esto es que el alojamiento simula la vida y la estética de una granja tradicional cretense y, además, permite a sus huéspedes la posibilidad de participar en las actividades cotidianas de la misma, por ejemplo, mediante la elaboración de productos gastronómicos. Este tipo de iniciativa es muy adecuada para las zonas rurales, cuyos recursos están muy vinculados a las labores de labranza. Es una idea interesante, pero relativamente fácil de reproducir en otros destinos y por otros operadores. De hecho, lleva tiempo encima de la mesa por ser una oportunidad para unir en un mismo producto turístico al sector primario y al terciario y poner en valor el turismo gastronómico, tan de moda hoy en día.

Pese a todo, los productos de Creta, su gastronomía, su forma de vida y su paisaje son únicos, así que aún en el caso de que la idea sea aplicable a otros destinos, la identidad cretense será intransferible.