Colonias creativas para jóvenes rockeros: Gazterock en Vitoria

De todas las cosas que voy viendo cada vez más claras en el turismo, la primera de ellas es que la participación y el aprendizaje son dos de las tendencias que más van a definir el futuro del sector. La evolución hacia un turismo cada vez más creativo es tan evidente que Kuoni, uno de los grandes turoperadores, se ha apuntado al movimiento y llegado a un acuerdo con la Red Internacional para la Promoción del Turismo Creativo, también conocida como Creative Tourism Network, con el objetivo de fomentar los productos de la misma. Por cierto, se presentará hoy 20 de Abril de 2012, en el Salón Internacional del Turismo de Cataluña.

La segunda es que, además, la música tiene, sino todas, muchas papeletas para ser un recurso de gran valor en este nuevo panorama. De hecho, uno de los principales turistas creativos que viaja a Barcelona es el que participa en actividades musicales de todo tipo. Y voy a ir un pelín más lejos, afirmando que la música, en todos sus estilos y dimensiones. No sólo la música más tradicional, ni la autóctona, ni la ópera, ni la música clásica, sino que también las músicas más alternativas tienen un gran potencial en este sentido. Y tampoco será sólo susceptible de desarrollo la escenificación, sino que también lo podrán ser el diseño de portadas, la fotografía musical, la grabación y todos los procesos creativos que se esconden detrás del arte musical.

Pero vayamos a lo que interesa. Resulta, que aparte de la tendencia natural del turismo hacia estos derroteros, hay proyectos, hoy en día, en los que ya se está trabajando en esta línea. Y lo mejor de todo es que lo están haciendo con los jóvenes y los adolescentes de hoy, que son, los hombres y las mujeres del mañana. Así que hay iniciativas que ya están acostumbrando a los futuros turistas a experiencias participativas y más creativas. Lo cual me lleva a reflexionar sobre si con estos prematuros turistas creativos, en el futuro tendrán cabida ofertas diseñadas para meros espectadores y, la verdad, lo dudo mucho.

Los campamentos, que de por sí, siempre han constituido una experiencia turística creativa repleta de actividades lúdicas y pedagógicas están evolucionando, como el propio sector turístico, hacia productos micro-segmentados y encontramos en la oferta de vacaciones juveniles propuestas temáticas en torno a las cuales giran todas las actividades.

Opciones, encontramos muchas y variadas. Sin embargo, he elegido el proyecto vasco Gazterock, que une la creatividad musical en una experiencia turística para jóvenes que cuenta con la colaboración de la Administración y una asociación cultural, aprovechando el vínculo de la sociedad alavesa con el rock. Así que cumple muchos de esos valores que a mi me gustan tanto. Es una idea joven, participativa, cultural, creativa y propia, que nace de un acuerdo entre agentes públicos y privados que comparten un mismo objetivo.

Así que con la cooperación de la Diputación de Álava, la Asociación Cultural Hell Dorado pone al servicio de las colonias su sala de conciertos para enseñar a los más jóvenes historia del rock, montaje de escenarios e iluminación,  grabación de maquetas, fotografía musical, rodaje de videoclips y cortos y hasta estética rockera y grafittis, ¿puede haber más creatividad en un mismo producto?

Este verano tendrá lugar su próxima edición y el único problema es que sólo es apto para menores de 18 años… ¡quién los tuviera!

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Creatividad, cultura, naturaleza y surf en Cantabria

Coincidiendo con la declaración de Ribamontán de Mar como primera Reserva de Surf de España, y segunda de Europa, he tenido noticia de una iniciativa turística que apuesta por el respeto al mar y al territorio a través de la unión de la creatividad local y el surf.

Es una de esas propuestas que a mi me llaman especialmente la atención por ser jóvenes, frescas, alternativas, con una alta dosis de creatividad y, encima, con participación local. Es decir, además de ser novedosas son integrativas. En la teoría, éste es el objetivo que todos los productos turísticos persiguen, o deberían perseguir.

La iniciativa viene de la España más verde, concretamente de Cantabria y se llama La Furgoneta. Se trata de una entidad que desarrolla proyectos de educación, sociales y culturales a través de la creación de una oferta turística y de ocio, en la que se pone en valor la idiosincrasia propia y el medio ambiente.

De entrada, esto a nivel técnico reúne muchas de las exigencias que se deberían tener en cuenta en el desarrollo de productos turísticos. Es respetuoso con el medio ambiente, no sólo no es invasivo, sino que tiene un importante peso pedagógico en el respeto por los recursos naturales y se esfuerza en poner en valor la cultura local, apostando porque el impacto económico recaiga sobre ella… Así que cuida los tres ejes de la sostenibilidad. Pero, además, va un pasito más lejos, haciendo a los actores locales los principales miembros integrantes del proyecto, ya que es a través de su participación como se conoce el destino.

Así que la idea es algo más que un mero producto turístico. Se trata de una propuesta interpretativa de los rincones de Cantabria a través de la imagen que proyectan sus habitantes. De esta forma se aboga por el respeto hacia lo propio y se palian los efectos de rechazo que, en ocasiones, el local siente hacia el turista. Esta interpretación del territorio se materializa en la serie de viajes I Love Cantabriatv, a la que se puede acceder desde su web y de la que os dejo un video.

Para este verano han puesto en marcha el proyecto Eco-Surf Rider, que une cultura y naturaleza en un viaje itinerante lleno de actividades lúdicas en el que el surf es el eje temático, mientras se implica al participante con la protección del litoral.

La Furgoneta, por otro lado, colabora con la ONG Surfrider Foundation Europe, cuya actividad se centra en la protección del mar y la concienciación acerca de este tema, en las “Iniciativas Oceánicas”, dejando clara cual es su posición con respecto al medio ambiente.

Y de esta manera se ofrece una oportunidad para conocer una Cantabria diferente,  haciendo deporte y sintiéndonos en comunión con la naturaleza a través de su disfrute, fomentando el respeto hacia esa tierra que nos recibe y de la mano del autóctono, poniendo a trabajar nuestra capacidad creativa a la hora de entender el entorno y de interpretarlo como lo hace él, que, por cierto, es en muchos casos un agente creativo y cultural de la zona.

Este es el tipo de propuestas que se deben fomentar y apoyar por ser super creativas en su forma y en su fondo, por aportar experiencias únicas de valor, por vincularse con el territorio y ser respetuosos con él y por presentarse como productos participativos, inclusivos y novedosos.

Una Semana Santa turística y creativa

Tras la Semana Santa, me parecía que debía haber un artículo sobre la misma. Hay muchos ejemplos de celebraciones de Pascua en todo el mundo que destacan por su originalidad, su arraigada tradición, su creatividad y su fuerza de atracción turística.

Como tenía que seleccionar un caso para esta entrada me he guiado por la temática principal del blog. Tenía que ser una Semana Santa reconocida por su interés turístico y que destacase por su creatividad. Finalmente, me he decidido por un caso que no fuese tan mediático y que se conociese algo menos.

Así que frente a las famosas celebraciones del sur de España, me he decantado por una del norte: la de Viveiro, o en castellano, Vivero. Este es el tercer municipio de mayor tamaño de la provincia de Lugo y a nivel turístico, destaca por tener tres fiestas declaradas como Interés Turístico Nacional, entre ellas su Semana Santa, que además, está trabajando por el reconocimiento de Interés Turístico Internacional.

Son varias las razones por las que la Pasión de Viveiro rezuma creatividad. La primera de ellas es que se presenta a sí misma como un libro. Y como cualquier obra literaria cuenta con un prólogo.  En este caso, está constituido por actividades culturales relacionadas con la Semana Santa que se empiezan a desarrollar un mes antes de la misma. En este preludio hay música, teatro, conferencias y  poesía, todo ello con una fuerte participación de las asociaciones locales. Pero por si esto no bastara, además del nudo de esta historia, que lo componen las propias procesiones, encontramos también, un epílogo. Después de la Semana Santa, los más pequeños tienen su procesión con réplicas de los pasos, que no por su carácter infantil, peca de poca solemnidad.

Para cerrar el producto turístico, se apuesta, además de las actividades culturales, por la difusión de las mismas y de los pasos a través del libro-programa, cartelería (se editan desde los años 40 del siglo XX) y en este año por la difusión internacional con la presencia de medios extranjeros.

semanasantaviveiro.com

semanasantaviveiro.com

 

 

 

 

 

 

 

Por último, por iniciativa de la Xunta de Cofradías y con ánimo de sacar el mayor partido a esta festividad, las procesiones se complementan con la exposición previa de los pasos, para acercarlos a aquellos que no puedan asistir a todas las procesiones. Se cuenta además con otra exhibición paralela, la del imaginario laico.

La razón es que las imágenes que procesionan en la Semana Santa de Viveiro son, sin lugar a dudas, el punto diferencial de la misma, lo que más impresiona a sus visitantes y una muestra más de la creatividad de esta fiesta. Son de diferentes épocas y orígenes, pero de reconocido valor artístico. No suelen ir tan acompañadas de adornos florales como es el caso de otras procesiones. Los ornamentos en este caso son más sobrios, lo que, por otra parte, hace más llamativa la propia imagen. Si a esto le sumamos el hecho de que en algunos casos, los pasos de Viveiro están formados con imágenes articuladas, la sensación de realidad de sus procesiones y su impacto en el visitante están garantizados.  Para que veáis a qué me refiero, os dejo este video donde podréis apreciar la singularidad de las imágenes vivarenses.

Estaréis de acuerdo en que, de nuevo, las artes creativas, en este caso la de los maestros imagineros, constituyen un atractivo turístico particular y asociado a una población local.

Los ancestros del turismo creativo: El Grand Tour

Como ya os habréis dado cuenta, me interesan mucho los temas relacionados con la historia del turismo. Cuando echamos la vista atrás nos damos cuentas de lo caprichosas que son las modas. En muchas ocasiones, lo que creemos pura tendencia no es otra cosa que el revivir de algo que en, en su día, ya quedó obsoleto. En turismo también sucede. Muchos de los tipos de turismo que se practican hoy en día son la adaptación a nuestra época de modas pasadas.

Cuando me puse a investigar sobre el turismo creativo, encontré una presentación de Consultur muy interesante sobre su origen. Según su autor, el nacimiento del turista creativo no es un fenómeno del siglo XXI, sino que se remonta siglos atrás. Y es que, parece ser que el turista creativo de nuestros días es el heredero del turista del Grand Tour.

El Grand Tour consistía en un viaje que realizaban los jóvenes de la alta sociedad (sobre todo británica) por Europa. Su objetivo era el descubrimiento de la Europa continental. Era un viaje muy largo y en él se participaba en todas las actividades culturales posibles. Verdaderamente era un temprano turismo creativo, ya que el viajero se inmiscuía activamente en el día a día del destino que visitaba (siempre, eso sí, en el día a día de las clases sociales más pudientes).

pydper2.wordpress.com

Hubo dos etapas de desarrollo. Se encuentran referencias a este fenómeno ya en el siglo XVI. Sin embargo,  este viaje tendría su momento de auge a finales del siglo XVIII. ¿Casual? Ni muchísimo menos, fue un momento en que concurrieron una serie de circunstancias con las que encuentro, sin dedicarle demasiado tiempo, al menos, tres paralelismos con las razones que justifican el nacimiento del turismo creativo en nuestros días.

En primer lugar, el Grand Tour nace como consecuencia de la ruptura del Reino Unido con la Iglesia. Anteriormente, el viaje se reducía, casi exclusivamente, al peregrinaje a los lugares sagrados. Con la consolidación de Reino Unido como país protestante a principios del siglo XVII y la separación definitiva de la Iglesia católica, surge una nueva corriente renacentista que cambia el motivo de viaje de la visita de lugares sagrados al encuentro con la cultura.

Johann Zoffany en http://www.esacademic.com

También nosotros hemos venido sufriendo una serie de cambios en la motivación del viaje consecuentes de un cambio de mentalidad. De los 80 del siglo XX a esta parte se ha pasado de lo estandarizado a lo especializado. En turismo se ha huido del modelo de masas y se ha aproximado a la microsegmentación. Uno de esos nuevos nichos  ha sido el del turista creativo, que, como el joven británico del siglo XVIII quiere conocer, vivir la realidad de otros pueblos y tener una aventura a través de los hábitos de aquellos a quienes visita.

Por una parte, el contexto histórico en el que se desarrolla en Grand Tour no es otro que la Ilustración, momento en que la razón cobra una nueva dimensión y se entiende que el conocimiento de las culturas clásicas es clave para entender el mundo actual. Poco a poco, el viaje iría evolucionando y tomaría un cambio con la llegada del Romanticismo, ya en el siglo XIX. Encontrándose en plena etapa colonizadora que desembocaría en el Imperialismo, la realidad es que el Grand Tour era considerado una experiencia clave en la educación de los futuros dirigentes del mundo.

Hoy en día, nuestra sociedad es conocida como la sociedad de la información, ¿y qué es la información, sino conocimiento y saber? Aquí encontramos el segundo paralelismo. Nuestros jóvenes también viajan como parte de una educación que pretende hacerles más competitivos en un mundo globalizado. Aprenden sobre otras culturas y otros idiomas, y en cuanto tenemos la ocasión, les enviamos un año a estudiar en otro país, porque es enriquecedor y mejorará su formación. De hecho, de pronto, los viajes son una parte que gana peso en el  curriculum y los entornos multiculturales hacen que un puesto de trabajo sea más atractivo.

Esa sed de conocimiento en el siglo XVIII obligaba a dejar constancia escrita de lo aprendido y así, aparecería la literatura de viajes. Esta se basaba en los escritos que aquellos jóvenes realizaban durante sus viajes en los que explicaban, como si de un diario se tratara, las impresiones que iban teniendo de su experiencia en los destinos. Lo que les parecía raro, curioso, interesante, dulce… Esos autores eran los futuros gobernantes del mundo que miraban al pasado siendo la élite, los dueños del progreso, el símbolo de la evolución humana.

Bien, en este punto encuentro otro paralelismo. ¿Cuál es la literatura de viaje más famosa de nuestros días? Los blogs. El otro día leía que de todos los blogs que hay en la red, más del 20% tratan sobre viajes. Son una muestra de nuestra deseo de información asequible, frente al conocimiento del hombre ilustrado. Los blogs se han convertido en una de las herramientas más utilizadas de nuestra era a la hora de preparar un viaje o aprender sobre un destino. Al igual que las bitácoras del siglo XVIII, cuentan con esa perspectiva personal y la creatividad del que lo escribe, que queda manifiesta en su propio estilo. Dice Jorge Soto Roland que la literatura de viajes se convirtió en el Grand Tour en una herramienta de control. En nuestros días ese “control” es más sutil, pero os planteo esta pregunta: ¿no son los blogs, en su perspectiva más marketiniana, una poderosa herramienta para influir en nuestras decisiones de compra y consumo? Así que los bloggers más seguidos tienen también un importante peso en nuestra sociedad.

Si tenemos en cuenta estos puntos en común entre el turista de aquel entonces y nuestro actual turista creativo, creo que no sería absurdo pensar que estudiar las actividades estrellas del Grand Tour nos puede dar una cuantas pistas para la configuración de productos turísticos creativos en la actualidad.

Permitiendo al turista dejar su huella creativa… Difusor

Hace ya un tiempo que descubrí esta iniciativa y pensé en escribir sobre ella. Para empezar me parece muy innovadora y, por otra parte, da un pasito más en lo que es la creatividad aplicada al turismo.

La propuesta es de una asociación cultural catalana, Difusor. Los profesionales de este colectivo están muy concienciados con las nuevas formas de hacer turismo y esa visión queda demostrada en todos sus proyectos. Uno de ellos tiene relación con la puesta en valor de los recursos del Priorat, enfocándolo como un Parque Temático Auténtico. Es decir, diseñando rutas que pongan el valor los contrastes naturales y artificiales de la comarca y haciendo especial hincapié en sus productos propios.

Sin embargo, el proyecto que a mi me ha cautivado es el de Openwalls. Bien, Openwalls está implantado en Barcelona (y ahora también en Galicia) a través de la Galería Abierta, que recoge una serie de espacios públicos donde se puede intervenir artísticamente con un permiso. Por si no me estoy explicando del todo bien, lo que se pretende es recopilar una serie de muros en los que la ciudadanía pueda mostrar su talento en las artes urbanas.

Para su puesta en marcha, en 2007 se invitó a algunos artistas internacionales a que pintaran con plantillas las calles de Barcelona. El objetivo era concienciar sobre algunos aspectos del arte urbano y su convivencia con la sociedad local.

Después en 2008, se puso en marcha la Galería Abierta de Barcelona, que como ya he explicado consiste en una red de muros susceptibles de decoración urbana que parte de iniciativas particulares.

Posteriormente, el año pasado se realizó el evento Openwalls Conference, que pretendía hacer una puesta en común sobre la convivencia de las políticas municipales y el uso autónomo de los espacios público. Por supuesto, en esta ocasión también se hicieron murales en la ciudad.

Además Difusor gestiona también talleres de plantillas en los que después, según el grupo de trabajo, se puede pintar sobre algún mural de la red. Estos cursos, si los aplicamos al turista, son uno de los ejemplos más contundentes de turismo creativo. Por una parte, se cuenta con la posibilidad de desarrollar la capacidad artística a través de un aprendizaje en destino. Pero, este producto va un paso más allá y permite al aprendiz dejar una huella en el destino. No puedo pensar en un producto que cierre la creatividad en un círculo tan perfecto entre turista, producto y destino. Si el turista quiere vínculos emocionales con el territorio, no se me ocurren muchas otras formas mejores de proporcionárselos que haciendo de su obra parte del destino.

Esta iniciativa, además de permitir que el turista disfrute de una experiencia única, puede tener impactos muy positivos en el propio destino, como:

1. Si se logran acuerdos entre Administración y operadores, podría servir para revitalizar zonas que no sean especialmente turísticas y dotarles de un color especial y una idiosincrasia propia.

2. La propia estética de los barrios puede verse mejorada y parte de los costes de embellecimiento de  edificios podrían tener una vía alternativa de financiación.

3. Y… ¿cuántos de estos turistas que participen colgaran al menos una foto de su creación el destino en redes sociales? Por lo que haremos de nuestro visitante el mejor prescriptor del destino.

Por otro lado, esta idea a mi me ha conducido a una nueva reflexión… Existen muchísimas formas de que el turista deje parte de sí en el destino creando un vínculo único. Las posibilidades son tan variadas como la creatividad del planificador o técnico. Seguro que a muchos ya se os están ocurriendo unas cuantas ideas en las que la creatividad del turista puede formar parte de nuestro destino. Pues vayamos un poco más lejos y hagamos que esa obra sea una muestra de identidad del lugar que se visita. Nosotros ponemos las normas del juego al configurar el producto y las opciones son tantas y tan diversas como seamos capaces de ingeniar.

Gestores, pongámonos a pensar de forma creativa para ser únicos, para ofrecer experiencias turísticas diferentes y diversificadas y demos la oportunidad a nuestros turistas de dejarnos su rastro mientras colaboran en nuestro desarrollo.

Creatividad japonesa con escenario conquense: Sora No Oto

Llevo varios días resistiéndome a la tentación de escribir sobre una noticia que apareció en Hosteltur el pasado miércoles 14 de marzo por no ser demasiado repetitiva. Pero  hoy he decidido darme el capricho y hacer un comentario sobre ella porque es de esas anécdotas que me gustan muchísimo y que están muy relacionadas con turismo, arte y creatividad.

Una vez más, el arte se muestra como un aliciente para fomentar el turismo hacia una región. Es evidente que las artes creativas son capaces de proyectar una imagen de un destino y hacer a un público determinado querer visitarlo porque emula aquello que ve reflejado en esa obra de arte, ya sea un cuadro, una película o cualquier otra expresión.

Pues en este caso la noticia no puede ser más llamativa ya que combina la creatividad japonesa y la ciudad española de Cuenca. Y muchos pensaréis que esto no pega ni con cola, que es lo que yo pensé al leer el titular el otro día. Pues craso error el nuestro, porque no sólo pega, sino que los efectos de esta mezcla tan ecléctica se han hecho patentes en las cifras. Y como todos sabemos, cuando hablamos de cifras, los datos pasan de ser conjeturas a hechos.

El punto de unión entre estos dos remotos territorios se ha dado a través de una serie de anime japonesa cuya trama se desarrolla en un pueblo ficticio, Seize, que está inspirado en la ciudad de Cuenca. El anime es una expresión artística de origen japonés que tiene su antecedente en el manga (comic) y que no es otra que las series de dibujos animados. Esas con personajes de ojos grandes y de colores llamativos que lucen, además, todo tipo de peinados. Este arte ha sido testigo de diferentes tipos de creatividad. En primer lugar la propia de las historias, los temas y las ilustraciones y, en segundo lugar la creatividad aplicada a sus herramientas, siendo cada vez más tecnológicas.

Así que Sora No Oto o Sora No Woto (Sonido del Cielo) es una serie anime de ciencia ficción sobre el mundo futuro, en que un joven ejército trata de defender una fortaleza que se encuentra en lo alto de un pueblo, que es, nada más y nada menos, Cuenca. Os dejo el tráiler para que podáis echar un vistazo e intentéis identificar los escenarios más emblemáticos.

Lo interesante de todo esto es que desde que la serie se empezase a emitir en Japón en enero de 2010, Cuenca ha recibido casi un 50% más de turistas provenientes de Japón. En muchos casos llegan con ilustraciones del anime preguntando por algunos de los lugares de la ciudad.

Resulta que esta historieta sobre la serie japonesa y el impacto que ha generado en Cuenca me ha dejado muy impresionada, no sólo por cómo las artes creativas influyen en los destinos, sino porque me lleva a preguntarme cuáles son las oportunidades que presenta para realizar una promoción muy creativa de los mismos.

El anime, como arte, no sólo tiene seguidores en Japón, sino que también en occidente se ha ido ganando más y más adeptos. Hoy en día tiene un verdadero mercado en Europa y América. Se trata de un tipo de programación que está muy segmentada. Uno puede encontrar animes para todo tipo de grupos sociales, lo cual, puede incluso ayudarnos a hacernos una mejor idea de los segmentos de turistas japoneses. El aficionado al anime es muy fiel. Estas series, en muchos casos, duran años y años. Tras ellas vienen sus secuelas y sus seguidores no las abandonan. De hecho, conocen todos sus giros, personajes y posibles historias paralelas que puedan ocurrir.

Teniendo en cuenta que el turista japonés se siente muy atraído por la cultura española y que, además, interesa por su propio perfil (capacidad de gasto, poco problemático, estancias largas…) quizás sería interesante plantearse utilizar este tipo de dibujos como promotores de destino, dotándoles del carácter propio del mismo y disfrutando de los productos de la zona a promocionar,  en campañas específicas dirigidas al público japonés.

De igual forma que el cine sirve como herramienta de promoción de destinos… ¿no podría resultar interesante entrar también en el mundo del manga y el anime, aproximándonos a los mercados asiáticos a través de su propia cultura?

Reino Unido, siempre creativo

Siempre he sentido cierta admiración por el Reino Unido. En mi opinión, los británicos tienen una buena combinación de seriedad, eficiencia y responsabilidad con el atrevimiento creativo que se requiere para innovar. Cuando otros países se detienen a pensar, Gran Bretaña mira orgullosa y empieza a crear y a desarrollar. Uno de los aspectos que más me gusta de ellos es que dejan los complejos fuera y dan un gran valor a su cultura popular. Y ese valor se manifiesta en que la estudian y buscan las formas de sacarle rendimiento, y para ello, aplican la rigurosidad académica y empresarial. Es decir, transforman su cultura en innovación.

Y esto es tan cierto que los británicos han hecho de la creatividad su seña de identidad, entre otras cosas, porque fueron de los primeros en darse cuenta de su importancia en un mundo globalizado.

Allá por el año 97 se creó en el Departamento de Cultura, Deporte y Medios una división dedicada a las Industrias Creativas, cuya primera labor fue crear un sistema de mapeo para identificara las mismas y mostrarlas como una fuerza competitiva del país. En este sentido, fueron pioneros en Europa. Así que desde hace ya muchos años el gobierno británico cuenta con una cuenta satélite relacionada con la creatividad y su peso en la economía.

La interrelación de estas industrias con el turismo es tal, que entre 2007 y 2009 el Ministerio unía ambos conceptos en un mismo órgano administrativo, el Ministerio de Cultura, Industrias Creativas y Turismo. Hoy en día, se denomina Ministerio de Cultura, Comunicación e Industrias Creativas, pero, en cualquier caso, también en él se tienen las competencias de Turismo.

Si aún no queda clara la conexión que existe entre las industrias creativas y el turismo, me gustaría mostraros la marca turística que Gran Bretaña desarrolló a través de Visit Britain. En sus tres porciones encontramos muestras de cultura tradicional y contemporánea. Se define como un lugar dinámico donde el tiempo no es una variable importante y con elementos muy únicos. A mi me parece una clara apuesta por mostrar la continua adaptación de Reino Unido y su singular importancia en todas las etapas culturales y en todos los escenarios, desde los castillos hasta los festivales, en las ciudades y la naturaleza, en el pub y de compras en Oxford Street…

Esa fusión es exactamente lo representan las industrias creativas frente a las culturales. Van desde las representaciones del más puro folclore (artesanías, antigüedades, artes escénicas y musicales…) a la innovación en su sentido más amplio (el diseño, la publicidad, la arquitectura, los medios, etc). Es decir, la combinación de las profesiones de ayer con las de hoy y mañana. Los británicos han ido formando esa imagen de sí mismos hasta convertir la creatividad en el mayor atractivo turístico de Reino Unido. Y la estrategia es, en mi opinión, inteligente, porque la creatividad es adaptable y tolerante. Es un valor intangible y difícil de describir, pero muy valioso.

Londres sea quizá el ejemplo más evidente con la ya tipiquísima imagen del Bobby con el Punk. Sin embargo,  este ambiente tan híbrido se respira desde Escocia hasta Gales en los contrastes de naturaleza e industria, de edificios victorianos y construcciones modernas, de arte en los museos y el puro estilo “underground”. Y hay un constante esfuerzo en hacérselo ver al mundo a través de su música, de sus festivales, de su literatura, de sus edificios, de su publicidad, de su cine, de sus galerías y sus mercados…

Los británicos tienen clara su imagen creativa y apuestan por ella en todos sus sentidos.  Iremos hablando de algunos ejemplos, pero, por lo pronto os dejo este poster promocional y os invito a leer la frase que se encuentra en su parte baja… creo que lo deja muy claro.