Juárez, centro neurálgico de la creatividad mexicana

Ciudad Juárez ha sido tradicional, y lamentablemente, más conocida por elementos negativos que positivos, sobre todo por sus altas tasas de criminalidad. No obstante, en los últimos años estas tasas se han visto considerablemente reducidas y, actualmente, en Juárez se está germinando algo  que persigue el bienestar de la población y que tiene mucha relación con los dos temas principales de este blog: creatividad y turismo.

De esta forma nace Juárez Creativa, una iniciativa ciudadana, que no cuenta con apoyo económico de la Administración  y cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. Como lema de su actividad no podrían haber escogido algo mejor que “Materializando Ideas”. Y es que esa materialización de proyectos es de lo que adolecen en muchos casos las propuestas que parten de iniciativas públicas que se esconden tras planes llenos de grandilocuencia y objetivos ambiciosos pero que tardan mucho en ponerse en marcha o quedan abandonados a medio camino. No tengo nada en contra de lo público, todo lo contrario. No obstante, hay que admitir que, en ocasiones, lo público vela por demasiados intereses y en ese velar deja fuera a los propios interesados sin llegar a acuerdos con ellos.

Cuando las propuestas parten de la ciudadanía, de una forma modesta, pero comprometida, como es el caso de Juárez Creativa, la planificación parece responder a un enfoque más a largo plazo, ya que no es tan susceptible a los cambios de gobierno y por tanto, también es más independiente de los mismos. En este caso las administraciones colaboran en especie, con labor promocional, cesión de espacios e infraestructuras.

Pues bien, aprovechando que el 21 de abril es el día mundial de la Creatividad, durante toda esa semana se celebraron en Juárez  una serie de actividades de diferente índole para fomentarla como eje económico y de desarrollo. Como no, el turismo tuvo una presencia muy especial, con un día dedicado a conferencias relacionadas con él. En esta entrevista podéis ver un resumen del programa relacionado con turismo:

En ellas participó la Universidad Autónoma de Juárez y su personal docente para tratar los temas relacionados con el turismo creativo y su vinculación con las ciudades creativas. Sergio Molina, experto del sector, puso de manifiesto algo que me llama especialmente la atención. Los recursos turísticos de México están infra aprovechados. No por la cantidad de los mismos, sino por su planificación como productos, que carece de una alianza entre sector público y privado sólida y definida. Y, precisamente, proponía a Juárez como núcleo propulsor de ese cambio en la planificación del turismo nacional, por la fuerte estructura social y creativa que se está desarrollando en Juárez, y que es tan necesaria para los nuevos modelos.

Además, yo incluiría otros dos aspectos por los que Juárez me parece adecuado para funcionar como Think Tank del turismo. Por un lado, la estrategia de la creatividad de la ciudad no está tomando exclusivamente un cariz turístico, sino que es integral. El turismo interactúa con toda serie de recursos y actividades en un territorio, así que es muy interesante que los nuevos modelos se configuren contando con estos otros sectores con los que puede entrar en conflicto.

Por otra parte, Juárez no es uno de los centros turísticos de México. De hecho, y según reconoce el coordinador de Juárez Creativa, quizás es una etapa un tanto temprana para que el turismo se consolide en la ciudad, dada la historia de la misma. Así que aún no hay grandes intereses creados en torno a este tema y las decisiones en la configuración de productos pueden contar con la sabiduría adquirida de las malas experiencias en otras zonas del país, sin que ésta interfiera en los rendimientos de los actores con más fuerza para generar presión.

Con respecto a la opinión de Sergio Molina, encuentro paralelismos entre la realidad del sector turístico mexicano y español. En España también hay muchos recursos culturales y naturales que no se están configurando adecuadamente, en muchos casos por la falta de acuerdo y/o compromiso entre actores públicos y privados a largo plazo, por la ausencia y/o marginación de algunos agentes clave en esa adaptación de los recursos a las necesidades actuales y por los conflictos de intereses.

Dadas las similitudes entre el sector turístico de uno y otro país, si Juárez finalmente tomase ese papel de laboratorio turístico para la reconfiguración mexicana, sería muy interesante y recomendable volver la vista hacia el otro lado del Atlántico y seguir la actividad adoptando aquello que sea aceptable para el caso español.

Y si no, quizás sería aún más interesante ajustar la idea a nuestro territorio para formar un propio centro neurálgico creativo independiente de la Administración.

Creatividad, cultura, naturaleza y surf en Cantabria

Coincidiendo con la declaración de Ribamontán de Mar como primera Reserva de Surf de España, y segunda de Europa, he tenido noticia de una iniciativa turística que apuesta por el respeto al mar y al territorio a través de la unión de la creatividad local y el surf.

Es una de esas propuestas que a mi me llaman especialmente la atención por ser jóvenes, frescas, alternativas, con una alta dosis de creatividad y, encima, con participación local. Es decir, además de ser novedosas son integrativas. En la teoría, éste es el objetivo que todos los productos turísticos persiguen, o deberían perseguir.

La iniciativa viene de la España más verde, concretamente de Cantabria y se llama La Furgoneta. Se trata de una entidad que desarrolla proyectos de educación, sociales y culturales a través de la creación de una oferta turística y de ocio, en la que se pone en valor la idiosincrasia propia y el medio ambiente.

De entrada, esto a nivel técnico reúne muchas de las exigencias que se deberían tener en cuenta en el desarrollo de productos turísticos. Es respetuoso con el medio ambiente, no sólo no es invasivo, sino que tiene un importante peso pedagógico en el respeto por los recursos naturales y se esfuerza en poner en valor la cultura local, apostando porque el impacto económico recaiga sobre ella… Así que cuida los tres ejes de la sostenibilidad. Pero, además, va un pasito más lejos, haciendo a los actores locales los principales miembros integrantes del proyecto, ya que es a través de su participación como se conoce el destino.

Así que la idea es algo más que un mero producto turístico. Se trata de una propuesta interpretativa de los rincones de Cantabria a través de la imagen que proyectan sus habitantes. De esta forma se aboga por el respeto hacia lo propio y se palian los efectos de rechazo que, en ocasiones, el local siente hacia el turista. Esta interpretación del territorio se materializa en la serie de viajes I Love Cantabriatv, a la que se puede acceder desde su web y de la que os dejo un video.

Para este verano han puesto en marcha el proyecto Eco-Surf Rider, que une cultura y naturaleza en un viaje itinerante lleno de actividades lúdicas en el que el surf es el eje temático, mientras se implica al participante con la protección del litoral.

La Furgoneta, por otro lado, colabora con la ONG Surfrider Foundation Europe, cuya actividad se centra en la protección del mar y la concienciación acerca de este tema, en las “Iniciativas Oceánicas”, dejando clara cual es su posición con respecto al medio ambiente.

Y de esta manera se ofrece una oportunidad para conocer una Cantabria diferente,  haciendo deporte y sintiéndonos en comunión con la naturaleza a través de su disfrute, fomentando el respeto hacia esa tierra que nos recibe y de la mano del autóctono, poniendo a trabajar nuestra capacidad creativa a la hora de entender el entorno y de interpretarlo como lo hace él, que, por cierto, es en muchos casos un agente creativo y cultural de la zona.

Este es el tipo de propuestas que se deben fomentar y apoyar por ser super creativas en su forma y en su fondo, por aportar experiencias únicas de valor, por vincularse con el territorio y ser respetuosos con él y por presentarse como productos participativos, inclusivos y novedosos.

Una Semana Santa turística y creativa

Tras la Semana Santa, me parecía que debía haber un artículo sobre la misma. Hay muchos ejemplos de celebraciones de Pascua en todo el mundo que destacan por su originalidad, su arraigada tradición, su creatividad y su fuerza de atracción turística.

Como tenía que seleccionar un caso para esta entrada me he guiado por la temática principal del blog. Tenía que ser una Semana Santa reconocida por su interés turístico y que destacase por su creatividad. Finalmente, me he decidido por un caso que no fuese tan mediático y que se conociese algo menos.

Así que frente a las famosas celebraciones del sur de España, me he decantado por una del norte: la de Viveiro, o en castellano, Vivero. Este es el tercer municipio de mayor tamaño de la provincia de Lugo y a nivel turístico, destaca por tener tres fiestas declaradas como Interés Turístico Nacional, entre ellas su Semana Santa, que además, está trabajando por el reconocimiento de Interés Turístico Internacional.

Son varias las razones por las que la Pasión de Viveiro rezuma creatividad. La primera de ellas es que se presenta a sí misma como un libro. Y como cualquier obra literaria cuenta con un prólogo.  En este caso, está constituido por actividades culturales relacionadas con la Semana Santa que se empiezan a desarrollar un mes antes de la misma. En este preludio hay música, teatro, conferencias y  poesía, todo ello con una fuerte participación de las asociaciones locales. Pero por si esto no bastara, además del nudo de esta historia, que lo componen las propias procesiones, encontramos también, un epílogo. Después de la Semana Santa, los más pequeños tienen su procesión con réplicas de los pasos, que no por su carácter infantil, peca de poca solemnidad.

Para cerrar el producto turístico, se apuesta, además de las actividades culturales, por la difusión de las mismas y de los pasos a través del libro-programa, cartelería (se editan desde los años 40 del siglo XX) y en este año por la difusión internacional con la presencia de medios extranjeros.

semanasantaviveiro.com

semanasantaviveiro.com

 

 

 

 

 

 

 

Por último, por iniciativa de la Xunta de Cofradías y con ánimo de sacar el mayor partido a esta festividad, las procesiones se complementan con la exposición previa de los pasos, para acercarlos a aquellos que no puedan asistir a todas las procesiones. Se cuenta además con otra exhibición paralela, la del imaginario laico.

La razón es que las imágenes que procesionan en la Semana Santa de Viveiro son, sin lugar a dudas, el punto diferencial de la misma, lo que más impresiona a sus visitantes y una muestra más de la creatividad de esta fiesta. Son de diferentes épocas y orígenes, pero de reconocido valor artístico. No suelen ir tan acompañadas de adornos florales como es el caso de otras procesiones. Los ornamentos en este caso son más sobrios, lo que, por otra parte, hace más llamativa la propia imagen. Si a esto le sumamos el hecho de que en algunos casos, los pasos de Viveiro están formados con imágenes articuladas, la sensación de realidad de sus procesiones y su impacto en el visitante están garantizados.  Para que veáis a qué me refiero, os dejo este video donde podréis apreciar la singularidad de las imágenes vivarenses.

Estaréis de acuerdo en que, de nuevo, las artes creativas, en este caso la de los maestros imagineros, constituyen un atractivo turístico particular y asociado a una población local.

Club de Producto Turístico. ¿Creatividad o Inversión?

El concepto de Club de Producto Turístico nació en Canadá en los años 90, cuando las autoridades se dieron cuenta de que necesitaban productos más específicos y más segmentados para su turismo. El Club de Producto Turístico fue una solución creativa para sus necesidades. Detectaron que sus turistas exigían productos más diversificados y menos estandarizados y apostaron por la unión de sus empresarios en torno a productos determinados, les apoyaron en la formación y la investigación y les ayudaron a apostar por la calidad y la competitividad conjunta.

El asociacionismo en el sector turístico es muy habitual por las propias características del mismo. La interacción de los diferentes agentes es mucho más evidente que en otros campos, por el simple hecho de que un mismo viaje turístico cuenta con gran cantidad de experiencias y, son también muchas, las empresas que prestan los diferentes servicios (transporte, alojamiento, restaurantes, etc).

Así que ¿qué mejor manera de aumentar la calidad y la competitividad que haciendo frente común? Este es el pilar del que parte el concepto de Club de Producto Turístico: la competencia está fuera de él. Dentro de él se establece un marco de cooperación con unos parámetros de calidad y unas formas de hacer que se engloban bajo una marca conjunta que cuenta con el apoyo de la Administración en diferentes ámbitos.

En España, la primera referencia que he encontrado al término es de 2005. Pero desde entonces ha ganado popularidad. En un primer momento se prestaba más atención a la parte promocional y de comercialización y poco a poco se ha ido reconociendo su capacidad como modelo de gestión. De hecho, se considera una herramienta para desarrollar nuevos productos, mejorar los existentes, hacer una apuesta por la calidad y la competitividad, adaptar los productos a los cambios de la demanda y, también, a las nuevas tecnologías.

¿Y cómo conseguirlo? Mediante constante estudio, conocimiento, creatividad e innovación. La idea final es ir haciendo una cartera de productos menos dependiente del factor precio. En principio, la creación de Clubes de Producto Turístico trae beneficios para todos los participantes, la comunidad local y los turistas.

SECTUR (2001)

Es sorprendente, sin embargo, que fuera del entorno profesional, no se tenga mucho conocimiento sobre ellos en un país en el que el turismo es uno de los ejes económicos más importantes. Tengo incluso la sensación de que son un tanto opacos y tienden a desaparecer cuando lo hace la subvención pública. O bien, es que cuando desaparece la subvención pública desaparece el interés de los mismos en continuar con su labor, o bien es que su única herramienta de promoción y comunicación es la que les proporciona la administración.

La realidad es que incluso con el apoyo de la Administración son poco conocidos. Así que me pregunto qué queda después. No se puede esperar ser competitivo cuando se trabaja por un proyecto y después queda abandonado y más aún, cuando estos proyectos han sido ejes para la diversificación del turismo nacional.

Hoy se han presentado los presupuestos generales del Estado, y el turismo se ha visto seriamente recortado. Me pregunto cuál será el futuro de los Clubes de Producto en España. Si el apoyo de la Administración se va a ver mermado, la única solución es ser creativos para lograr medios de autofinanciación.

Por supuesto, hay ejemplos que parecen funcionar como Estaciones Naúticas o Rutas del Vino, que además es bastante transparente con su información. Pero, en muchos casos, su rastro desaparece tras una cortina de humo… ¿Cuál es, en un momento como este, en que el turismo recibe menos cantidad en los presupuestos, y como uno de los pocos sectores que siguen generando riqueza, la solución a este modelo de gestión? Posiblemente, la única vía con la que podamos contar sea nuestra creatividad.

Creta: el marco de la creatividad. “La Crete Autrement”

Hace una semana hablábamos de cómo Grecotel había desarrollado su producto de turismo creativo en la isla de Creta. Hoy, de nuevo, me gustaría contaros sobre otra iniciativa creativa en esta isla. Parece que en Creta tienen las cosas muy claras en cuanto a las posibilidades de este tipo de turismo.

De nuevo, la idea viene del sector privado, de la mano de La Crete Autrement, que en castellano quiere decir: Creta de otra manera. El nombre de esta agencia de viajes receptiva ya nos da pistas de que su actividad en el mundo de los viajes es un poco diferente a lo que estamos acostumbrados.

Y es que, los de La Crete Autrement han centrado su esfuerzo en crear una red de colaboración con pequeños agentes locales para ofrecer a sus turistas un producto distinto. ¿En qué consiste su oferta? Resulta que es  tan amplia como variada. Se encuentran actividades para primavera, para otoño, para grupos, para individuales, para empresas y para  centros educativos, con posibilidades de prácticas profesionales e inmersiones lingüísticas, siempre en un entorno cretense.

En los productos y actividades no falta creatividad. Uno puede descubrir, de forma participativa, desde la gastronomía de Creta hasta la tradicional alfarería de Margarites, que es la heredera de la cerámica minoica. La creatividad de los productos de esta agencia de viajes se hace patente no sólo en su fondo y en las actividades que se ofrecen, sino en la propia forma de las mismas. Es decir, en su configuración. Me parece especialmente original la propuesta de aprender sobre la mitología a través de una aventura en Rally a lo largo de la isla.

Además, y lo que hace singularmente bonita esta iniciativa es la inclusión de un número de pequeños empresarios de la zona en la puesta en valor del patrimonio, la cultura y la idiosincrasia de Creta.

Los principios que han aplicado desde la Crete Autrement para su actividad no son sólo los pilares del turismo creativo, sino los retos a los que la comunidad internacional debe hacer frente en materia turística. Ésta es una excelente muestra de cómo configurar una oferta atractiva para el cliente y justa para la población y el territorio.

Así que si la originalidad del proyecto es atractiva, a mí, además, me conquista a nivel técnico, ya que aplica los valores de un reparto de los beneficios justo, cooperación entre los agentes locales, calidad, respeto a la tradición y sostenibilidad.

Rizando el rizo: creatividad y soltería se casan en un producto gastronómico

¿Y cómo hacer un producto creativo aún más atractivo? Pues me parece una buena idea la que han tenido en la Fundación Dionisio Duque de Segovia.

Esta institución la formaron los herederos de Dionisio Duque, Maestro Asador de Segovia, en 2005. El hostelero fue dueño del primer mesón en la ciudad, que se inauguró en 1895, el Casa Duque. Este restaurante, cuya especialidad es el asado (de cochinillo y de cordero), ha ido traspasando sus recetas y saber hacer de padres a hijos hasta la actualidad.

El negocio fue diversificando su oferta, combinando recetas tradicionales con otras más nuevas, pero siempre con productos de la tierra. También se adquirieron nuevos lugares para prestar sus servicios. Éstos, no fueron locales cualquiera, sino edificios históricos de la ciudad castellana, el Palacio de la Floresta, la Casa Curato de Santa Columba y la Neira. Asimismo, en 1962, se compró una finca, cuya finalidad primera sería la crianza y  el cultivo de los productos a cocinar, pero que hoy en día funciona como la casa rural La Finca del Duque.

La Fundación viene desarrollando actividades divididas en cuatro líneas de actuación: colaborar con la tradición y la cultura segoviana, impulsar la labor social, la investigación culinaria y la mejora de la calidad.

Esas líneas están muy relacionadas con el sector turístico. De hecho, una de las actividades programadas para mayo de 2012, es la organización de la mesa redonda: “Economía y Turismo. Una visión actual”. Y otra de las que se viene realizando desde 2006 son los premios Fundación Dionisio que reconocen el trabajo en gastronomía e innovación turística a personas e instituciones.

Pero lo que me ha llamado la atención de la propuesta de esta Fundación es el “Curso de Cocina para Singles”, que tendrá lugar en abril y cuyo objetivo es acercar la cocina tradicional a aquellos que parecen acercarse menos a los fogones. La razón por la que esta idea me parece que da en la diana es que ha desarrollado un producto creativo en el segmento más sensible a la creatividad de cualquier tipo. El single es una persona que quiere participar, quiere formar parte de algo y se identifica con algunas actividades concretas. Y, como vive para sí mismo, se puede permitir ciertos lujos. Para más inri, con este producto, le ofrecen lo que echa más de menos en su vida de soltero independiente, la cocina de mamá, y le enseñan a prepararla en formato individual. Todo esto haciendo una apuesta por los sabores e ingredientes propios y en una localidad declarada Patrimonio de la Humanidad. Productos como éste son, en mi opinión, muy difíciles de mejorar.

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“El antropólogo inocente” de Nigel Barley. Una historia creativa sobre un turista creativo.

La creatividad, en su sentido más artístico, tiene un gran efecto en los destinos y en la actividad turística. Eso no es ningún secreto. Los libros, las películas e, incluso, los videoclips nos ayudan a hacernos una idea de un destino. Las obras de arte, son, en muchos casos, grandes atractivos para el turismo. Y el turismo creativo tiene, como uno de sus pilares, las actividades artísticas. Así que, en este blog, no podía faltar un guiño hacia la relación de la creatividad artística y el turismo.

Por eso, hoy me gustaría hablar sobre la literatura de viajes. Y más concretamente, sobre un libro cuyo protagonista es un claro ejemplo de turista creativo. Este libro cayó en mis manos porque asistí a una actividad de ocio creativa. Veréis que esta anécdota contaba con todas las papeletas para aparecer en este blog, y no se ha hecho esperar.

Hace ya varios años,  fui con unas amigas a un cuentacuentos que se hacía en un bar de mi ciudad cada jueves por la noche, y del que, escribiré en otra ocasión, porque ha vuelto. Ese día el tema era “Cuentos Eróticos de África”. No recuerdo el nombre del cuentista en cuestión, ni ninguno de los cuentos. Hace ya mucho tiempo. Lo que sí que recuerdo es que este hombre africano era un orador cercano y divertido y nos tuvo encantados todo lo que duró la sesión. Él fue el responsable de que leyera este libro del que os hablo porque lo recomendó durante su actuación y yo no tardé ni una semana en comprarlo.

El antropólogo inocente, de Nigel Barley relata, con bastante sentido del humor, lo que vivió el propio autor cuando se fue a realizar una investigación de campo con los dowayos, tribu originaria de Camerún, considerada por otras tribus camerunesas especialmente “salvaje”. Es, precisamente, en ese salvajismo donde se dan los episodios más cómicos. En ese choque entre dos culturas muy opuestas. Por un lado, la flema inglesa del antropólogo, que se hace evidente en muchas de las sorpresas que se va llevando y las reacciones que va teniendo. Y por otro lado, el comportamiento de los dowayos, en el que los episodios escatológicos, la teatralización de los sentimientos y la absoluta falta de respeto por los espacios personales son el pan de cada día.

Esta novela es la muestra perfecta de cómo una bitácora de viaje (actividad creativa en destino) se puede convertir en literatura, contando las aventuras y desventuras del turista creativo por excelencia: un antropólogo cuyo objetivo es aprender todas y cada una de las tradiciones (artísticas y creativas, o no) de la comunidad local que lo recibe. Para ello, pasará toda su estancia intentando ser un miembro de ella y participando de forma activa de su forma de vida, incluso cuando no es del todo agradable.

Más allá del interés que os pueda despertar el libro en cuestión, que yo por mi parte os recomendaría, a mi me parece que hay pocos ejemplos en los que la creatividad y el turismo puedan estar tan unidos en varias de sus dimensiones.