Y tanta creatividad e innovación… ¿no pueden poner en peligro al turismo?

No todo podía ser de color de rosa en cuanto a creatividad y turismo. Así que antes o después, alguien se haría esta pregunta tan lógica. El turismo es una industria muy adaptable. Va cambiando con las modas y tomando nuevas tecnologías y haciéndolas suyas. Se mantiene siempre a la última. Incluso en los momentos de crisis (de índole económica o cualquier otra) ha demostrado una capacidad de recuperación mucho mayor que la de otros sectores. Esto es, entre otras cosas, porque cada vez hay más motivos para viajar.

Sin embargo, esa creatividad aplicada al mundo de la tecnología, que ha sido la gran aliada del sector a lo largo de su historia, se muestra ahora como una amenaza para el mismo, porque va a un ritmo tan trepidante que se hace muy difícil correr a su lado.

Uno de los sectores que, en teoría, se podría ver más afectado es el turismo de negocios. Las reuniones pueden, en muchos casos, sustituirse por videoconferencias o telepresencia (un sistema que casi nos hace estar presentes a través de pantallas). De momento, aunque la alarma está dada, la capacidad de estas herramientas deja cierto margen de maniobra, ya que aún no parecen tener la capacidad para hacer competencia a los congresos y conferencias.

Pero, que la alerta se haya centrado en los negocios, no deja exento al resto del turismo. De hecho, Richards y Wilson, en ese artículo que me descubrió el mundo del turismo creativo (y cuyo título es Developing creativity in tourist experiences: A solution to the serial reproduction of culture?), comentaban que uno de los retos para el turismo creativo es, precisamente, la movilidad que caracteriza a la creatividad. Es decir, cómo unir la experiencia creativa al destino.

Cuando leí esto no pude evitar pensar en el turismo virtual. Este término lo usaban dos de mis investigadores favoritos, Chris Gibson y John Connell. Su trabajo de investigación se centra en la relación entre el turismo y la música y tienen un libro que no hay que perderse: Music and Tourism: on the road again. Bueno, pues el concepto de turismo virtual, lo utilizaban para explicar cómo las músicas del mundo eran capaces de trasladar al oyente al destino sin necesidad de estar en él, poniendo como ejemplo principal, la música hawaiana.

Y quizá esto es un desvarío de alguien que no tiene mucha idea de ciencia ni su aplicación, pero si sumo el hecho de que la tecnología actual parece ser capaz de lograr representaciones de la realidad muy fieles y de que, mediante un cierto estímulo sensorial, los humanos tenemos la habilidad de trasladarnos virtualmente a otro lugar, no veo tan lejana la posibilidad de que Recall, esa agencia especializada en viajes virtuales a la que acudía Arnold Swarzenegger en Desafío Total, pueda formar parte de los futuros negocios del turismo…

Así que, supongo que, llegado el caso, el verdadero reto del turismo de facto será buscar la forma de coexistir con ese turismo virtual…

 

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